Cierra los ojos, como creyendo que sus movimiento desvanecen el hilo interminable de lágrimas, que más que lágrimas son estallidos, que traen consigo el desgarro que inevitable aniquila cada espacio que toca. ¿Por qué darle rienda suelta a la tragedia así? Cierra los ojos, como olvidando la guillotina de sus sueños, que es ella misma, que escala ruinas que no debe alcanzar. Cierra los ojos perfilando la deriva.
Y desea.
Con todo su ser, desea.
Devastar los caminos prófugos en un retrato de sí misma y poder continuar. Jamás sucumbir ante la apatía que la sofoca. Estirar la mano y encontrar por fin otra mano y emprender la tarea de cuidar al corazón. Y que la quieran. Tal cual ella es, que la quieran...
-04/05/08-
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