Hay algo en el aire que respiro que cambió. Alguien llenó de incendios mis pulmones. Me faltan latidos en el corazón. Los latidos que quedan, se quejan de resignación. Quieren latir hacia atrás. Con mis dos manos, sostengo mi cabeza. Aunque el mundo y el tiempo a mi alrededor se mueven, hay algo de mí que se queda. Con los ojos bien abiertos no veo nada. Estar aquí o allá me da igual. Es que mi alma se dio a la fuga, y aunque yo sé dónde está, no la puedo encontrar. Y mientras ella llore acurrucada en algún rincón del miedo, yo no podré llorar. Mientras ella disimule y huya, yo no me podré encontrar. No voy a gritar, no voy a partir; simplemente quiero sonreír…pero ya ven, no puedo sola.
mel,
jueves, 12 de febrero de 2009.