Incontables eran los casos que a favor se le otorgaban. La gente al verla pasar aseguraba que su encanto era como aquellos espejismos, efímeros, que uno podía saborear una sola vez en la vida. Las mujeres con mayor cantidad de años a cuestas afirmaban, rotundamente, que no había hombre que se resistiera al tacto de sus ojos, y sonreían, se confortaban, al imaginarse dicho cuadro. Las más jóvenes, en cambio, emanaban una suerte de envidia y aflicción.
Pues nadie comprendía que por dentro ella se consumaba, que a fin de cuentas no había espejismo más engañoso que el de no ver un corazón aterrado por la soledad.
Pues bien, ¿cómo se acostumbra al tiempo a no encontrar, de entre los incontables casos, un hombre que la haga feliz?
mel.
miércoles, 30 de julio de 2008
miércoles, 9 de julio de 2008
martes, 1 de julio de 2008
un segundo
Necesito borrar una por una las batallas perdidas. Necesito desmantelar esta bomba de tiempo inútil que agota mi vida. Necesito llorar hasta la última lágrima el veneno que me asfixia cuando respiro. Necesito asesinar ese plan demente que rige mi vida. Dejar el vicio de regatearle al ayer las sombras que quisiera hoy. Dejar de ser el cenicero de la ilusión que se fuman los demás.Necesito arruinar cada momento vivido, necesito quebrar cada huella en mi piel. Y si así tuviese que ser, hacerle una lobotomía a mi corazón para aprender a doler. Voy a perfilar al olvido y apuntar a cada metástasis de infierno en mi alma.Que lo único peor que esta demanda contra el olvido es esta sentencia de estar siempre con la persona equivocada.
mel, -16/06/08-
mel, -16/06/08-
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