Camina tres cuadras a la derecha y veinte hacia la izquierda. Procura circular por la senda peatonal y mirar a los dos lados antes de cruzar. La brisa sobre los ojos y la música temprana dejan su impronta de exquisita mañana al pasar. Aunque el sol ese día no exista, una imperecedera resolana culmina esa vida.
Ser es sublime. Ser es sublime.
Sin embargo, hay un momento en el día en el que le urge acurrucarse dentro de sí. Ser no es sublime. Ser es una mierda. Tan solo unos segundos de bichito bolita y llorar. Sólo unos segundos de supremo desasosiego…Y luego:
Ser es sublime. Ser es sublime.
Y reanuda su viaje siempre ligero.
mel,
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