He caído en la cuenta que el patrón que goza mi conducta además de por su naturaleza ser repetitivo y voraz, desgastante y paralizante, no es en sí lo que me aqueja.
He caído en la cuenta que lo más doloroso es caer en la cuenta. Darme vuelta al toque de hombro de la verdad infiltrante y persuasiva y nunca constante de que no es el contenido del patrón en sí lo desesperante sino que se repita y repita y repita...
mel,
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